Autor: Stalin Perez Borges
04 de Octubre de 2009
Paralelamente al proceso de conformación de Patrullas Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras, un importante sector del movimiento sindical venezolano viene desarrollando actividades que apuntan a la reconstrucción de la Unión Nacional de Trabajadores (UNETE). Esto viene a ser un cuchillo doble filo para la organización de la clase obrera. Y un arma más necesaria que nunca, si revisamos rápidamente los últimos acontecimientos que se vienen dando en nuestro país.
Necesaria por que el imperialismo viene recrudeciendo sus ataques contra la revolución latinoamericana, y particularmente contra Venezuela. Las Bases gringas en Colombia, y golpe en Honduras sólo son las puntas de lanza de esta ofensiva. Cuentan con el apoyo de la oligarquía criolla, como también los patronos locales que vienen desarrollando una campaña de sabotaje y de ataques permanente contra los trabajadores. Frente estos ataques, la clase obrera revolucionaria debe cerrar filas para defender nuestra revolución, y para eso es necesaria fortalecer nuestra central sindical revolucionaria: la UNETE.
Pero los últimos acontecimientos reconfirman que existe otra razón para la cual una central sindical es tan necesaria, para unificar nuestras luchas en contra ese sector burocrático "rojo rojito" que viene atacando la organización y derechos de la clase obrera para defender sus intereses y privilegios. Para apoyar a esos sectores que vienen siendo atacados por el simple hecho de querer avanzar en la profundización de la revolución necesitamos una central sindical autónoma de la clase obrera revolucionaria.
Caso concreto son los trabajadores del sector eléctrico, enfrentados con la burocracia enquistada dentro la Corporación Eléctrica que hace todo lo posible para negar a los trabajadores un papel protagónico en la transformación de la empresa. El 25 de septiembre, más de 5 mil trabajadores de este sector marcharon por las calles de Caracas, reclamando el control obrero y la firma de su Convención Colectiva Única. Es decir, frente la burocracia y corrupción de la administración capitalista de Corpoelec, unificación de los trabajadores y gestión obrera. Pero, ¿dónde estuvieron las centrales sindicales existentes para acompañar estos compañeros, y extender esta lucha, uniéndola con la lucha por el control obrero de los obreros en las industrias básicas de Guayana, y las otras empresas tomados por los trabajadores, quienes están enfrentando los mismos enemigos?
O el caso de Mitsubishi. Una transnacional que viene presionado al gobierno nacional para asegurarse sacar más ganancia, despide a más de 150 trabajadores, incluyendo la dirigencia clasista de su sindicato. Y el Ministerio de Trabajo busca justificar estas acciones. Frente a estos hechos, es necesaria una campaña nacional de solidaridad, algo en la cual una central sindical podrá aportar mucho. Este reto debe asumirlo la UNETE.
Marea Socialista, junto con las corrientes Educadores Bolivarianos y Colectivo Trabajadores en Revolución (CTR), y otras como los compañeros de las corrientes Cruz Villegas y de Trabajadores Por la Patria se incorporan a este proceso refundacional. Está planificado una serie de reuniones preparatorias para el II Congreso Nacional de la UNETE, fijado para el 21 de noviembre del corriente año.
Ya se ha realizado algunos encuentros regionales y por sector, de trabajadores, sindicatos y federaciones que están dispuestos a echar manos a la obra para construir la central sindical que tanto desea y necesita la clase obrera venezolana. Y de aquí hasta el II Congreso Nacional, seguramente se van a ir sumando aún más.