Autor: Prensa Marea Socialista
13 de Octubre de 2009
Prensa Marea Socialista ante la insistencia de muchos dirigentes sindicales en busca de respuestas ante dos recién declaraciones dadas por Wills Rangel, Presidente de la FUTPV y una ofrecida por José Bodas, Secretario General de esta misma Federación se vio en la necesidad de entrevistar a Stalin Pérez Borges, para conocer su opinión sobre las elecciones en la importante federación de trabajadores del petróleo y sobre la discusión del contrato colectivo. Esto nos dijo:…
¿Cómo evalúas la reciente elección en la Federación petrolera?
Creo que esta elección muestra una radiografía de la situación en el movimiento obrero venezolano de conjunto. En primer lugar la importante votación realizada que llega casi al 80% de los habilitados para votar refleja un nivel de participación muy importante a pesar de todas las dificultades que se presentaron para realizar la elección. En segundo lugar la distribución de los votos, en el fondo, presentan una realidad mucho más compleja que la que puede leerse a primera vista. Es decir, el 54% de los votos que obtuvo la plancha 7 no puede tapar el descontento que hay contra la gerencia de PDVSA, sobre todo en las Refinerías y tampoco se puede esconder, el cuestionamiento que se le tiene a mucho de los dirigentes que estaban dentro de esa plancha. Al final, el triunfo de la 7 es por el respaldo que hay al presidente Chávez y se debe a los esfuerzos que hizo el PSUV.
No creo que todo eso se pueda despachar con la simple definición que esta elección legitima a la conducción de la Federación, como han dicho los dos sectores que más votos obtuvieron. Al contrario, creer que los resultados representan una voluntad política estática de los trabajadores petroleros es superficial, lo que empieza ahora es el verdadero proceso de legitimar a una conducción o no. Y yo tengo muchas dudas de esto, por la forma cómo están respondiendo los dos principales sectores que resultaron electos al Comité Ejecutivo.
¿Por qué dices esto?
Mira, ahora viene la discusión del Contrato Colectivo y, en el debate entre los sectores internos de la federación es fundamental que quede claro sobre quienes deben participar y decidir con lo que se vaya acordando o no en la discusión. Lo llamativo hasta ahora en las declaraciones del Presidente y Secretario General que han dado es que pareciera que los que más se niegan a una participación de la base, de los delegados electos, son los integrantes de lo que fue la plancha 1 que, supuestamente, reivindican la democracia, la participación y la autonomía. Por su parte los que conformaron VOS o la plancha 7, que en un principio sostenían la tesis de que debían participar en la discusión los delegados electos hace un poco más de un mes, ahora a estos les paran poco, dando la impresión que solo la federación discutirá el Contrato. Al final, terminan coincidiendo los dos sectores de que esto es así porque sostienen que la federación está legitimada en todo por las elecciones. Yo creo que esto sería una lectura simplista, creer que los dirigentes que resultaron electos son los dueños de la voluntad de las bases.
El movimiento sindical venezolano, y el petrolero no escapa a eso, está profundamente en crisis, fragmentado y disperso. Un resultado electoral no cambia esa realidad. Es más importante que nunca antes, la participación directa de las bases, no como simples asistontos de reuniones o aplaudidores en “asambleas informativas” sino como decisores finales e inapelables de cualquier acuerdo que se alcance, como verdadero poder constituyente. Por otra parte, el debate que han dado en sus declaraciones el Presidente y Secretario General de la FUTPV, a los cuales aprecios personalmente, solo muestra disputas de espacios de poder y no la voluntad de unidad y participación que aspiran los trabajadores. Eso para empezar es realmente preocupante.
En relación concretamente al tema del Contrato qué opinión tienes
En esto tampoco muestran muchas diferencias ni los dirigentes de la ex plancha 1 ni los de la 7. Los dos sectores sostienen que debe discutirse el proyecto presentado en enero de 2008. El debate pareciera estar colocado en las declaraciones de Wills Rangel sobre el tema de un supuesto salario socialista y que lo más importante son las conquistas sociales. Definición que es criticada por el otro sector aunque solo hablan de un pedido salarial de 70 Bs F, que por supuesto es necesario pero no es lo único. Esto así estaría mal enfocado.
Los dos sectores, a mi entrometido parecer, no hacen el debate de fondo. A mí entender, debería ser el qué tipo de empresa tiene qué ser de ahora en adelante PDVSA. Si una simple empresa del Estado en marco del capitalismo que domina en nuestro país, con la estructura generencial que tiene hoy o tiene que estar controlada por sus trabajadores. Este es un gran debate hoy en el proceso revolucionario. Ese es el caso de los trabajadores eléctricos, por ejemplo, que sin renunciar a las demandas salariales ponen como cláusula primera de su Contrato Colectivo la participación en el control y la gestión por parte de los trabajadores de Corpoelec. O, el trabajo que están haciendo los trabajadores de las industrias básicas en Guayana, o el pedido que hacen los trabajadores de las llamadas empresas socialistas.
Entonces, parecería que el salario socialista del que habla el presidente electo de la federación, sería una forma de adaptar los reclamos salariales a las posibilidades que la alta gerencia de la empresa dice que puede otorgar. Mientras que el otro sector se coloca en una actitud reivindicativista sin discutir la necesidad de que la empresa sea, al mismo tiempo, controlada y gestionada con participación directa y democrática de los trabajadores. Que es el único camino para ponerla al servicio del país y la revolución, si queremos una verdadera revolución socialista en Venezuela. Por otra parte, ninguno habla tampoco como un reclamo inmediato, el que se termine de una vez con la aberrante diferenciación salarial que hay entre trabajadores y gerentes.
Poco o nada cuestionan los privilegios de la gerencia, todos esos gastos improductivos que hacen una pesada carga para PDVSA y que consolidan un sector burocrático que solo defiende sus privilegios. Por el contrario, a Wills le leí, creo en el diario de economía “El Mundo”, que deberían darle a la federación los puestos que tuvieron en el Directorio de PDVSA en el pasado reciente, Rafael Rosales y Nelson Nuñez como directivo de las otroras federaciones existentes.
¿Pero los trabajadores deben estar interesados en el tema salarial?
Desde luego y también en como mantener el poder adquisitivo, y en el tema salud, prevención laboral, y muchos otros temas sociales y socioeconómicos que deben discutirse en el Contrato. Pero ningún sector de la dirigencia plantea, por ejemplo, la necesidad de una cláusula contractual que garantice la actualización periódica del salario, trimestral por ejemplo, de acuerdo a la inflación. Hasta el Ministro de Finanzas Alí Rodríguez Araque reconoció (ver Correo del Orinoco, domingo 11/10/09) que la inflación es un impuesto brutal, que, agregamos nosotros, pagan siempre los trabajadores y el pueblo pobre. Entonces, un convenio de la industria petrolera que se negocia por dos años, pero que termina siendo de 30 o más meses, debe tener en cuenta que estamos hablando de una inflación de promedio en el 30% o más anual. Si hablamos de productos elementales para la familia obrera. La inflación en el año de prorroga y en el primero de vigencia es muy superior a ese porcentaje.
En tu opinión, ¿a que se deben estas posiciones?
Expresan posiciones políticas más generales. Una, la del presidente de la Federación que es más sensible a la presión de la tecnocracia gobernante y a los deseos del presidente de PDVSA, Ramírez. Es funcional a las necesidades de esa tecnocracia. Y otra la de la corriente que expresa Bodas, el electo secretario general, que trata al gobierno del proceso revolucionario como a un gobierno burgués normal y antiobrero. Por eso, en los hechos, aún cuando diga lo contrario, está aliada nacionalmente a la vieja burocracia de la CTV, enmascarada en lo que ahora llaman Movimiento de Solidaridad Laboral. Se ubican desde el punto de vista simplemente de lo reivindicativo, sin apostar a desarrollar un proceso de movilización político que conquiste para los trabajadores el control de la principal industria del país. Estos son los modelos que ya fracasaron y que llevaron a la actual dispersión del movimiento obrero venezolano, son dos modelos que no da para más.
Desde mi punto de vista, después de la discusión de la Convención Colectiva o en medio de esta discusión, ha llegado la hora de una verdadera Constituyente Petrolera, para que sean los trabajadores y el pueblo los que decidan democráticamente que debemos hacer y como se debe gobernar PDVSA.