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Movimiento Internacional

El poder de Lula llevó al triunfo a Dilma Rousseff

Autor: Pedro Fuentes / Secretaria de Relações Internacionais PSOL
02 de Diciembre de 2010


El poder de Lula llevó al triunfo a Dilma Rousseff

Pedro Fuentes, 2-11-2010

Las elecciones del domingo 31 de noviembre hicieron posible que en Brasil por primera vez una mujer sea la nueva presidente de la república. Dilma, alcanzó los 54 millones de votos contra 42 millones de Serra. El artífice y maestro  de este resultado no es ella sino Lula. Dilma Rousseff, era la Secretaria de la Casa Civil, una especie de mano derecha del presidente. Hizo toda su carrera política en el propio aparato estatal -se forjó como una administradora eficaz primero en el gobierno petista de Rio Grande do Sul y luego con Lula-, o sea que nunca había sido electa en todas su carrera; nunca había pasado por la prueba de las urnas. Sin embargo Lula logró transferir una gran parte del 82% de aprobación que tiene para que ganase. No se puede explicar la confianza del pueblo en Lula solo porque es un ex obrero metalúrgico convertido en un  estadista  que demostró tener gran habilidad para gobernar. Para comprender que pasó y que pasará es bueno reconocer también las razones objetivas que explican que es el "Lulismo", a que sectores representa,  y que pasó en las dos últimas décadas en el país; que transformaciones vivió, para que este fenómeno suceda. Es útil también comprender cuales son las reales diferencias políticas que hay entre Dilma y Serra - este último si bien perdió no fue aplastado- para saber si habrá disputas en las clases dominantes por el reparto de la plusvalía. Estas son las principales cuestiones planteadas en este gran país continente que se llama Brasil y que seguramente mucho interesan al público latinoamericano.

Estabilidad y fortalecimiento empresarial

La popularidad que goza Lula (algo inédito en la historia de Brasil y tal vez del mundo luego de ocho años de gobierno), parecería para decirlo en pocas palabras que gobernó para todos,  que logró una situación de conciliación entre el capital y el trabajo en el cual se sentiría que todos están mejorado.  

La verdad es que Lula pudo dar algunas mejoras a un sector de la sociedad; la bolsa familia que significan alrededor de 60 dólares para  12 millones de los hogares más pobres, y un aumento del consumo de las clases medias bajas y la trabajadora gracias a una política de bajar impuestos de automóviles, electrodomésticos y productos informáticos, facilitando las compras a crédito. Por esos motivos un sector de la población siente que vive una ascensión social. Ahora bien, Lula logró crear estas leves mejoras sin que un solo interés de los poderosos haya sido tocado.  Así lo explico el ex presidente Fernando Henrique Cardozo, cuando preguntado por un diario español si "existía el peligro de qué Brasil experimente un cambio radical, en un caso u otro con las elecciones", dio una respuesta contundente: "Los grandes datos de la economía están ya encarrilados y la capa empresarial del país es muy activa. Se dieron pasos que no tienen vuelta atrás".

En efecto Lula la maestría de Lula fue consolidar "la capa empresarial", -dicho en otras palabras a la gran burguesía nacional-, para qué asociada a las grandes multinacionales extranjeras instaladas en el país hicieran de Brasil una renovada subpotencia económica a nivel continental.  Junto a esas multinacionales conocidas en toda América Latina, se afianzaran en el mercado brasilero y en el exportador empresas nacionales que se convirtieron en "multilatinas", o sea en otras palabras en multinacionales brasileras. Son los casos de la empresa petrolera semi estatal Petrobras, de la productora de hierro y acero "Vale do Rio Doce", de las empresas "Fast Food" y "Ceará" que monopolizan la producción de alimentos para el mercado interno e internacional desplazando a multinacionales como Nestlé.  Y lo mismo ocurrió en la cadena de distribución donde se dieron la mega fusión de supermercados nacionales de alimentos y electrodomésticos que ubicaron a la empresa Pão de Azucar como la mayor en este ramo desplazando a Wall Mart y Carrefour. También se fortalecieron las grandes constructoras que hoy en día están involucradas en numerosas megaproyectos en el país y el continente.

No por casualidad Lula reiteradamente afirma que fue en su gobierno cuando los Bancos y los propietarios de estas megaempresas más ganaron. Hace pocos días el Itaú, que es el Banco Privado más grande propiedad de Roberto Setubal, declaró una ganancia neta en el semestre de 130 millones de dólares. Ike Batista, dueño de la acería "Vale do Rio Doce ya es el empresario más rico del país y figura bien colocado en el ranking mundial. Junto con Abilio Diniz dueño del Pao de Azucar, estos tres empresarios apoyaron públicamente a Dilma, y  Diniz está entre uno de los candidatos a ser Ministro de la Producción o de Industrias.

Por más que Lula y Dilma digan que quien creció es todo el país, todas las clases sociales, no es así. La "gran torta" que reciben los grandes empresarios y del desarrollo de un neo capitalismo de estado -tema que luego desarrollaremos-, permitió a Lula dar una porción pequeña de ella para que un sector de las clases más pobres. Sin embargo, entre esa "bolsa familia" y la "bolsa banquero", (o sea las ganancias de los bancos) la relación en reales netos recibidos es de 40 a 1, por supuesto a favor de los bancos. No es por casualidad entonces que Brasil esté en el ranking mundial de los más desiguales, en el cuarto lugar, superado en América Latina solo por Haití.

Dos factores se conjugaron o combinaron para crear las condiciones para este neo desarrollismo con una cierta mejoría de un sector social. Una nueva ubicación política-económica de Brasil en el mundo como parte de los BRICS, (Brasil, Rusia, India y China) y, por otro lado, una estabilidad social o sea la ausencia de conflictos importantes  producidos por los trabajadores y el pueblo pobre que inquietaran la gestión del gobierno y las operaciones de las clases dominantes.      

Comenzando por este último aspecto, es un hecho objetivo que Latinoamérica vivió en esta última década grandes procesos de luchas sociales que conmovieron numerosos países. Para citar algunos; las huelga de Gas en Bolivia que terminó con el gobierno neoliberal de Losada, o el "argentinazo" que hizo lo mismo con el de De la Rua, o la multitudinaria movilización popular que derrotó el golpe contra Chavez, o más recientemente la huelga en Panamá. En contrapartida, hay que remontarse a más de 16 años atrás para encontrar en Brasil una huelga importante que mínimamente sacudiese el país; fue el caso de la huelga petrolera de 1994. De allí para acá solo hubo luchas parciales de los trabajadores casi todas ellas de carácter reivindicativo, junto a las ocupaciones de tierra del MST que han sido cada vez más defensivas. O sea que a contramano de lo que pasa en Latinoamérica y también en estos últimos años en Europa, hubo mucha estabilidad social.

La misma fue facilitada también por la política de Lula de dar prebendas sustanciosas para la cooptación de los dirigentes sindicales y de de prácticamente todos los movimientos sociales. La burocracia sindical recibió un impuesto fijo que se aplica a todos los trabajadores, - sean o no afiliados- con lo cual recauda enormes sumas de dinero para sus cofres. Por eso, todas las cúpulas, -incluyendo la central amarilla de Força Sindical, terminaron cerrando filas en el apoyo a Dilma. La situación de conjunto ayuda a que haya una especie de anestesia de los sectores más pobres y los trabajadores, como si hubieran recibido una dosis de morfina para quedar calmos.

Pero no se puede explicar solamente por la estabilidad social el neo desarrollo de Brasil.  También tiene que ver con la nueva localización geopolítica-económica de Brasil afirmada en estos últimos años de crisis que llevaron a la decadencia de Estados Unidos y una grave inestabilidad en Europa.

Las "multilatinas" brasileras y multinacionales que operan en el país, transformaron a Brasil en un gran productor de de materias primas en la que solo una parte fue al mercado interno. Brasil es el primer exportador de acero y de carnes del mundo; y estas producciones, junto a la soja van para  a China que se ha transformado en el principal comprador desplazando a los Estados Unidos. Esto es también el resultado de que el país asiático se va convirtiendo desde la crisis del 2007 en la segunda potencia y en el motor de la economía mundial. Brasil se ubica como el noveno país en las importaciones Chinas. A la vez, recibió también poderosas inversiones del capitalismo de estado chino que incluyen la transferencia de alta tecnología; gracias a ello, China se transformó en el primer país de inversiones extranjeras a largo plazo en el país. No es para asombrarse, ya que desde hace algunos años el país asiático es el principal inversor en África y tal vez ocupe ya ese mismo lugar en toda Latinoamérica.

Esta dinámica brasilera y la decadencia de los Estados Unidos explican también  que Brasil juegue en Latinoamérica un nuevo rol no solo de sub-potencia económica sino también en forma más global de sub-imperialismo. Se trata de una "asociación conflictiva".  El imperio del norte acepta en su retroceso, que Brasil actúe ocupando un lugar político y económico en nuestro continente. Pero esta política brasilera de ganar espacio en el continente también produce roces y contradicciones con el imperio del Norte como quedó demostrado en la política frente al golpe en Honduras o en el acuerdo con Turquía sobre Irán.  

El neo desarrollismo y el capitalismo de estado en el gobierno Lula.

Volviendo a la situación interna brasilera; ¿como se explica esta asociación sin conflictos entre el empresariado y el gobierno? Hay  que recurrir a un análisis concreto y dinámico para  definir al Lulismo y para ello es útil la comparación con la oposición, o sea el PSDB de Serra. En primer lugar, hay que tomar en cuenta a los sectores económicos que uno y otro representan y defienden, y en segundo, ubicar el origen social del cual surgieron uno y otro partido.

El PSDB de Serra representa más que Dilma la gran burguesía tradicional paulista y sus extensiones a los estados del Sudeste del país, Minas Gerais y Río de Janeiro. Estos son los estados más grandes del país, y en donde exceptuando Rio de Janeiro, en los que sólidamente la oposición ganó las elecciones. Se trata de la industria automotor, de autopiezas, algunas petroquímicas y también una parte a los agro negocios brasileros ya que son estados donde también hay producción de soja, caña de azúcar y cría de ganado.

Por su parte Lula-Dilma representan una combinación de los grandes sectores burgueses dinámicos -de los que hablábamos anteriormente- que están más asociados y /o favorecidos con el crecimiento sustancial de un capitalismo de estado. Léase los tres grandes bancos estatales, los sectores energéticos que directamente o indirectamente controla el gobierno y que son las grandes usinas y la Petrobras, empresa semi-estatal  que se convirtió hace poco tiempo en la segunda empresa petrolera del mundo gracias al descubrimiento de los grandes yacimientos en las profundidades marítimas.

Existe una combinación o asociación entre las grandes empresas privadas con las públicas y la maquina estatal corporativa montada en estos años del gobierno de Lula.  Esa unión se expresa no solo en el fortalecimiento de la semi-estatal Petrobras, sino también en el expansionismo capitalista a otras zonas del país, principalmente el Nordeste y el Norte donde se instalaron esas multilatinas con grandes emprendimientos industriales, petroquímicos y de agro negocios.

Estos  sectores privados son beneficiados tanto por la por la política global emprendida por el gobierno Lula de exportaciones a nuevos mercados, principalmente a China, como por los grandes créditos y subsidios que reciben del aparato y la banca estatal.  (Hay que agregar también como parte del capital controlado por la maquina estatal petista a grandes fondos de pensión de las empresas estatales o semi estatales que son administrados por la burocracia sindical). Se trata así, de una unidad entre las "multilatinas" con el capitalismo de estado corporativo formado a la sombra del gobierno. Es por lo tanto, también una relación orgánica entre esa gran burguesía y una semi-burguesía o capa social que ya tiene su propios intereses corporativos obtenidos gracias a la utilización de la maquinaria estatal. Ya se han establecido lazos muy fuertes entre esa semi burguesía estatal con los mega empresarios brasileros.

Caio Prado jr, en su libro "La Revolución Brasileña" desenvuelve muy bien el carácter burgués del corporativismo de estado y la corrupción intrínseca de esta máquina estatal genera refiriéndose a la era Getulio y post Getulio de los años 60.  Lo podríamos perfectamente aplicar a nuestros días, aunque ahora se trata de un neo desarrollo o de desarrollismo más globalizado y menos nacional, ya que se encuentra más asociado a las multinacionales. A pesar del fortalecimiento del capitalismo estatal, no podemos dejar de lado que Brasil sigue siendo dependiente de inversiones externas y que entre un 40 a 50 % de la producción sigue en manos de multinacionales.

La transformación del PT

Por eso mismo ya no podamos hablar del PT que conocíamos en la década del 80-90, y que incluso existía en los primeros años de gobierno; el "lulismo" es un fenómeno nuevo de transformación del "Partido dos Trabalhadores". La alianza cada vez más estrecha con el viejo PMDB, que es un partido patronal de grandes caudillos de los estados del Noreste, es muy sólida, y es también un reaseguro de confianza para esta asociación de los grandes sectores empresariales con la semi burguesía corporativista estatal. De esa forma, el PT viene sufriendo una mudanza cualitativa; así conserve algunos rasgos anteriores en sectores de lo que es su izquierda, en su esencia fue conscientemente vaciado por Lula con su caudillismo y su política de gobernar creando la nueva esta semi burguesía corporativista estatal que tiene ya sus propios intereses de clase unidos a la burguesía empresarial.

Esto no niega los orígenes diferentes; el PSDB de Serra es auténticamente representante de la burguesía tradicional y se apoya en las clases medias más ricas, pre conceptuosas ante los sectores plebeyos nordestinos y el mismo PT. Por su parte, el nuevo PT de Lula-Dilma tiene otra relación con los pobres gracias al origen histórico diferente y a las pequeñas prebendas sociales que otorga. Por eso, Dilma mantendrá una política de cooptación de las direcciones de los movimientos sociales, mientras que un gobierno de Serra hubiera sido menos negociador.

En los medios brasileros se discute si Dilma va a ser más independiente o si bajo la sombra, Lula seguirá gobernando.  No se trata de un tema esencial. Sea de la forma que adquiera esa relación el nuevo gobierno seguirá construyendo la misma política que el anterior. Esa fortaleza en la asociación estatal empresarial de la cual hablábamos puede sufrir pequeñas desestabilizaciones o desequilibrios. Si la economía China no sufre una crisis, a corto plazo hay ciertas garantías de de estabilidad.

Esto no  niega que en las elecciones, que por ahora es la forma de expresión más importante de la población, aparecieran nuevos proyectos o que la izquierda no tenga, así sea dentro de ciertos límites, un espacio para avanzar. El 20% obtenido por Marina Silva en el primer turno muestra que un sector considerable de los votantes rechazó la corrupción gubernamental y estuvo a favor de otra política de desarrollo que defienda el medio ambiente. Fue una expresión nueva, que no podemos calificar de izquierda, ya que Marina dijo en numerosas oportunidades que su gobierno sería una continuación superadora del de Fernando H Cardozo y el de Lula. Además existe el PSOL,  el principal partido de izquierda auténtico, que a pesar de no concurrir con su figura principal Heloisa Helena -que había obtenido en las elecciones anteriores del 2006 siete millones de votos no se presentó a la presidencia-, salió fortalecido de la elección con dos senadores y tres diputados nacionales y varios provinciales o estaduales.  

Es así como está Brasil, ese gran país continental.

 

MAREA Socialista: Vocero de Militantes del PSUV

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