Paro agrario, inflación y desgaste del gobierno
Autor: MST - ARGENTINA
20 de Junio de 2008
Cien días de paro agrario y seis meses de Cristina en el
gobierno y la situación va de mal en peor. De un lado,
centenares de piquetes de productores y transportistas
autoconvocados, cacerolazos masivos, puebladas, reclamos
sociales diversos y mal humor popular. En la vereda de
enfrente, un gobierno que, entre autoritarismo y autismo, se
sigue debilitando y está cada vez más aislado de la población.
No quiere tomar nota del verdadero reclamo en boca de
millones: el modelo político y económico que inauguraron los K.
hace 5 años ha fracasado y se impone un cambio.
Cristina y su marido, han tratado de
reposicionarse con tres medidas sucesivas,
frente al estrepitoso fracaso de su campaña de
"gobierno popular" versus "oligarquía", destinada
a aislar la protesta agraria y que la amplia
mayoría del pueblo no creyó. Que arrancan
sin decirlo de tener que reconocer parte
de la realidad, para tratar de "tomar aire" y
seguir la batalla.
Primero modificaron la resolución 125 reconociendo
que había que "corregir las
asimetrías", con tibias señales a un sector de
los productores pequeños.
Después lanzaron el "plan de redistribución
social" para tratar de justificar la metida
de mano en el bolsillo a los chacareros,
con el verso de construcción de hospitales,
escuelas y caminos, con un pre "supuesto" atado
al vaivén de los precios internacionales. Un
absurdo inédito, cuando el único hospital construido
bajo la gestión K. -"El Cruce" de Varelaestá
semivacío, con personal precarizado y sin
financiamiento cierto y el presupuesto de salud
es el más bajo de la historia.
Finalmente reconocen que la medida tiene
que ir al Congreso. Tratan de recomponer
su relación con sectores de sus propias filas y
de la oposición y descomprimir la protesta.
Pero mandan un proyecto cerrado apostando
a que la mayoría automática oficialista lo
apruebe sobre tablas. Una nueva estafa. Por
eso sigue el paro.
Después de hacer propaganda de la fórmula
utilizada por Zapatero para despejar las rutas
y haber intentado reprimir, la Gendarmería
fue rechazada y liberado De Angeli con
puebladas y protestas en todo el país.
Ni la zanahoria de los anuncios unilaterales,
ni los intentos de garrote, logran apaciguar
los ánimos de la gesta agraria que va por lo que
le corresponde ni de la población en las ciudades
que está harta de inflación y autoritarismo.
Y aunque sueñen con el pacto del bicentenario,
la realidad muestra a un gobierno cada
vez más solo. Frente a la extrema debilidad de
Cristina, que sufrió una nueva caída en las
encuestas, su marido parece haber reasumido
el gobierno desde el bunker del "nuevo" PJ y
ha redoblado la extorsión con la caja del superávit,
para tratar de retener a gobernadores
e intendentes para su proyecto. Hasta el acto
de la Plaza estuvo en duda 24 horas antes de
realizarse y casi sufre un desbande importante.
De todas maneras, se vio una plaza ordenada,
muy lejos de las glorias del pasado, de las
concentraciones peronistas masivas, con menos
gente que el 1º de abril, pocos trabajadores
y pueblo y mucho aparato, poblada de funcionarios,
patotas, burocracia sindical y movimientos
K prebendarios. Eso sí, logró unir
en un solo grito a D‘Elía, los jerarcas de la
CGT, que postergaron su pelea por el sillón,
Yasky y un sector de la CTA que se olvidaron
del reclamo de la personería y un variopinto
de oportunistas que incluyó, una vez más, a
los dirigentes del PC.
El paro agrario sigue y crecen las
demandas
Clarín sintetiza la honda preocupación de
los de arriba: "Los fantasmas de la crisis del
2001 han vuelto (...) Los dirigentes rurales
casi han perdido el control de la protesta (...)
Sucede en la Argentina una peligrosa desarticulación
de las instituciones en casi todos sus
niveles (...) Pululan los grupos definidos como
autoconvocados que responden sólo al mandato
de las asambleas plebiscitarias, alejadas
de cualquier sentido orgánico. Los autoconvocados
han tenido un enorme peso en la estrategia
que debieron darse los dirigentes de
las entidades rurales. Los autoconvocados del
transporte fueron también los que ayudaron a
agudizar el conflicto."
Ha quedado claro, con el correr de las semanas,
quiénes son los verdaderos protagonistas
del conflicto. Desmitificando el principal
verso con el que el gobierno pretendió
ganar a la población, que se trataba de un lock
out de la oligarquía para impedir redistribuir
su renta y subir los precios y que se preparaba
un golpe de estado. Salvo un pequeño sector
de intelectuales y, lamentablemente algunos
luchadores y sectores de la izquierda que consumieron
y reprodujeron estos argumentos, la
gran mayoría de la población se ubicó con
claridad en la vereda de enfrente al gobierno.
Apoyando al campo y/o canalizando su propia
bronca por la inflación, la carestía, la crisis
energética y el autoritarismo del gobierno.
Mostrando que los chacareros ya no están solos
en la pelea. Es así que se repudió la detención
de De Angeli, se repudió la convocatoria
al acto en manos del provocador D‘Elía, se
masificaron los cacerolazos contra la soberbia
con miles en las calles.
Asimismo crecen los reclamos obreros y
populares. Reclaman en los barrios por el aumento
de la pobreza, cuyo punto más notable
fue la pueblada que tomó la intendencia de
La Quiaca, donde se movilizó casi el 50% de
la población de la región. Los secundarios se
movilizan y cortan calles por la falta de gas
en las escuelas. Se protesta en la universidad
por la crisis presupuestaria. Y en las filas del
movimiento obrero, crecen los conflictos y
los reclamos por la reapertura de las paritarias,
ante una inflación creciente que se devora los
aumentos salariales conseguidos.
La perspectiva es a mayores reclamos. En un
panorama en que la propia burocracia sindical,
ha reavivado sus internas, porque al debilitarse
el gobierno, está nuevamente cuestionado su
hijo dilecto Moyano. Caló de la UOM, y hasta
Lescano y Andrés Rodríguez, suenan como sucesores
alternativos y es un secreto a voces que
se va a postergar el congreso de la CGT. Estas
grietas profundas facilitan las peleas del movimiento
obrero y le complican más aún el panorama
a un gobierno que necesita como el agua
solidificar un acuerdo con las patronales y los
dirigentes vendidos, para acallar los reclamos y
barrer a las expresiones de recambio combativo
en las filas de los trabajadores.
Cuatro tareas para los luchadores
Frente al agravamiento de la crisis cuatro
tareas tenemos los luchadores políticos y sindicales.
En primer lugar redoblar el apoyo al conflicto
agrario. Proponiendo e impulsando una
gran marcha federal sobre el congreso el día que
se trate el proyecto de Cristina, para que no pase.
Y apoyando todas las medidas que resuelvan en
las asambleas los chacareros movilizados. Para
lograr retenciones diferenciadas y coparticipables,
para que paguen los que más tienen.
Porque si ganan, ganamos todos.
En segundo lugar uniendo estos reclamos
con las reivindicaciones de los trabajadores y
sectores populares, contra la inflación y por
el control popular de los precios, por aumento
de salario y de los planes sociales.
En tercer lugar sumando a los reclamos de
los trabajadores, los desocupados y los sectores
medios y del campo y la ciudad, una demanda
de salida a la crisis del país que recorre
la bronca cotidiana expresada en los
cacerolazos, en las rutas y en todos los lugares.
Todos reclaman que se termine el autoritarismo.
Que este gobierno deje de resolver
con superpoderes entre cuatro paredes y con
los amigos del matrimonio de la Rosada. Tiene
que decidir todo el pueblo qué medidas
tomar. Como deciden en asamblea los pequeños
productores. Estamos frente a la crisis más
importante producida desde el 2001. Que demanda
una salida global y un mecanismo concreto
para que el pueblo debata democráticamente
y resuelva. No podemos esperar tres
años y medio de soberbia kirchnerista. Proponemos
luchar por la convocatoria a una Asamblea
Constituyente. Donde todo el pueblo
participe y decida qué hacer con el campo, la
inflación y se discuta un nuevo modelo de
país frente al evidente fracaso del modelo K.
En cuarto lugar, frente al fracaso del modelo
y el gobierno kirchneristas y su PJ reciclado, se
ha producido el vacío político más importante
en muchos años. Superior incluso al que existía
cuando se dio el argentinazo donde todavía
desde el régimen echaron mano a una variante
de recambio. No son salida las falsas opciones
opositoras que pretenden aprovechar la crisis.
Por eso es necesario poner en pie una nueva
alternativa política amplia y unitaria para impulsar
los reclamos en curso y postular un nuevo
modelo de país. Desde el MST/Nueva Izquierda
proponemos abrir este debate y dar los pasos
necesarios buscando los puntos de unidad para
conformar un gran movimiento político donde
confluyan todos los sectores que estemos por
recuperar para los trabajadores y el pueblo todos
los recursos del país que hoy están en manos
de las privatizadas y multinacionales como
se hace en Venezuela y Bolivia, que estemos por
romper la concentración económica en el campo
y la ciudad y redistribuir la riqueza para salario,
trabajo, salud, educación y obras populares
y romper la dependencia del imperialismo y la
deuda, avanzando hacia la segunda independencia
nacional.